Lo que el olivar de la Sierra de Segura le enseña a tu piel justo cuando empieza la cosecha.
En noviembre los olivos de la Sierra de Segura empiezan a soltar su fruto. Es la época en la que se huele a aceite nuevo en las almazaras de Jaén, y también la época en la que muchas pieles empiezan a quejarse: tirantez después de la ducha, mejillas que se enrojecen con el viento, labios que se agrietan.
No es casualidad que ambas cosas coincidan. El olivo es un árbol que ha aprendido a sobrevivir a inviernos duros y veranos secos, y gran parte de esa resistencia está guardada en su aceite. En Laiol llevamos desde 2011 trasladando esa resistencia a la piel. En este artículo te contamos qué le pasa a tu piel cuando llega el frío, por qué el aceite de oliva virgen extra es uno de sus mejores aliados y cómo montar una rutina sencilla para atravesar el otoño y el invierno.
Qué le pasa a tu piel cuando baja la temperatura
La capa más externa de la piel funciona como un muro: las células son los ladrillos y los lípidos (ceramidas, ácidos grasos, colesterol) son el cemento. Ese muro es la llamada barrera cutánea, y su trabajo es retener el agua dentro y dejar fuera lo que molesta.
En otoño e invierno ese muro sufre por varios frentes a la vez:
- Aire frío y seco fuera. Con menos humedad ambiental, la piel pierde agua con más facilidad.
- Calefacción dentro. Reseca el aire de casa y de la oficina durante horas.
- Duchas más calientes. El agua muy caliente arrastra parte de los lípidos protectores.
- Cambios bruscos de temperatura. Pasar del frío de la calle al calor de un interior favorece rojeces, sobre todo en pieles sensibles.
- Menos sebo. Las glándulas sebáceas tienden a producir menos grasa con el frío.
El resultado es una piel que se nota tirante, áspera o apagada, y que reacciona antes a cualquier producto agresivo. La buena noticia es que no hace falta una rutina de diez pasos: lo que la piel necesita en esta época es, sobre todo, devolverle los lípidos que pierde y protegerla de lo que la oxida.
Qué tiene el aceite de oliva que tu piel reconoce
El aceite de oliva virgen extra no es solo «grasa». Es una mezcla de compuestos que, en buena parte, se parecen a los que la propia piel fabrica para protegerse.
|
Componente |
Qué es |
Qué aporta a la piel |
|---|---|---|
|
Ácido oleico |
El ácido graso mayoritario del aceite de oliva |
Nutre y suaviza; ayuda a reponer los lípidos que la piel pierde con el frío |
|
Escualeno |
Un lípido natural que forma parte de la grasa cutánea |
Emoliente ligero y afín a la piel; contribuye a una sensación de piel flexible y no grasa |
|
Vitamina E (tocoferoles) |
Antioxidante natural |
Ayuda a proteger los lípidos de la piel frente a la oxidación |
|
Polifenoles (hidroxitirosol, oleuropeína) |
Antioxidantes propios del olivo |
Contribuyen a proteger la piel del estrés oxidativo diario |
Por eso un buen aceite de oliva sienta tan bien a la piel seca: no se queda simplemente encima, sino que se integra con la barrera cutánea y le ayuda a retener el agua.
Hay un matiz importante. No todos los aceites de oliva son iguales: un aceite refinado pierde por el camino gran parte de los polifenoles y la vitamina E. Solo el virgen extra, extraído en frío y sin refinar, conserva todo ese patrimonio antioxidante.
Por qué nuestro aceite: picual ecológico de alta montaña
En Laiol no compramos el aceite a granel. Usamos aceite de oliva virgen extra ecológico de variedad picual, cultivado en la Sierra de Segura y con Denominación de Origen Sierra de Segura.
Esto importa por tres motivos:
- La variedad picual es una de las más ricas en polifenoles y en ácido oleico. Es también de las más estables, lo que significa que sus antioxidantes aguantan mejor el paso del tiempo dentro del frasco.
- La montaña. Los olivares de la Sierra de Segura crecen en un hábitat duro, con inviernos fríos y grandes diferencias de temperatura. El olivo responde a ese estrés fabricando más compuestos protectores, y eso se nota en el aceite: más cuerpo, más aroma y más riqueza.
- Lo ecológico. Sin pesticidas ni fertilizantes de síntesis en el campo.
Además del aceite, aprovechamos otros regalos del olivar, como el hueso de aceituna triturado para exfoliar o la hoja de olivo infusionada. Y dejamos fuera lo que la piel no necesita: parabenos, siliconas, parafinas y derivados del petróleo. Nada se prueba en animales.
Tu rutina de otoño en cinco pasos
Una rutina de frío no tiene que ser complicada. Tiene que limpiar sin arrasar, nutrir y proteger.
- Limpia con suavidad. Por la noche, usa unas gotas de nuestro Aceite Corporal 12 Aceites para retirar maquillaje y protector solar; se disuelven sin frotar y la piel no queda tirante. Por la mañana, o si prefieres una textura ligera sin aclarado, usa nuestro Limpiador Micelar con un disco de algodón: limpia y refresca en un solo gesto. Si lo tuyo es la sensación de lavado con agua, la alternativa es nuestro Jabón de aceite y aloe vera, siempre con agua templada, nunca muy caliente.
- Hidrata con agua. Sobre la piel aún húmeda, aplica una textura acuosa que aporte agua: el Gel de aloe vera con vitamina C calma y refresca las pieles que se enrojecen con el viento.
- Trata. Unas gotas del Sérum Filia, con ácido hialurónico y bakuchiol, ayudan a mantener la piel jugosa y a trabajar la firmeza sin la irritación que a veces provoca el retinol en esta época.
- Sella con una crema nutritiva. Es el paso que más agradece la piel en invierno. Nuestra Crema Facial Genia, con base de aceite de oliva, devuelve los lípidos perdidos y deja la piel confortable todo el día. Si tu piel está muy seca, unas gotas de aceite facial mezcladas con la crema por la noche marcan la diferencia.
- Exfolia, pero poco. Una vez por semana basta. Nuestro Exfoliante con hueso de aceituna o el Exfoliante Neo renuevan la piel apagada; más a menudo debilitaría la barrera que intentas proteger.
Truco para el cuerpo: aplica el Aceite Corporal 12 Aceites justo al salir de la ducha, con la piel todavía húmeda. El aceite atrapa el agua sobre la piel y se absorbe mucho mejor.
¿No sabes por dónde empezar? Nuestro Discovery Kit reúne cinco esenciales para una rutina facial completa y es la forma más sencilla de probar cómo responde tu piel.
Cuatro errores que empeoran la piel en invierno
- Dejar el protector solar en verano. La radiación UVA sigue ahí en días nublados y es la principal responsable del envejecimiento de la piel.
- Pensar que la piel grasa no necesita aceite. Un aceite bien formulado no obstruye y ayuda a equilibrar; a menudo la piel produce más grasa precisamente porque se nota deshidratada.
- Olvidarse de las manos y los labios. Son las zonas con menos defensas propias y las primeras en agrietarse. Llévate un bálsamo en el bolso.
- Cambiar de rutina de golpe. Introduce los productos nuevos de uno en uno y dale a cada uno un par de semanas antes de juzgarlo.
Del olivo a tu piel
Cada otoño el olivar de la Sierra de Segura nos recuerda algo sencillo: lo que resiste al frío no es lo más complicado, sino lo más natural y bien cuidado. Eso es lo que intentamos meter en cada frasco que sale de nuestro laboratorio en Puente de Génave.
Si quieres preparar tu piel para el invierno, descubre toda la colección Laiol. Y si tienes dudas sobre qué producto encaja con tu tipo de piel, escríbenos: te ayudamos encantadas.
Este artículo tiene carácter informativo. Si tu piel presenta irritación persistente, dermatitis u otra afección, consulta con un dermatólogo.